martes, 12 de noviembre de 2013

Nuevas amistades italianas

En la segunda semana de mi estancia en ferrara, cuando todavía estaba en el piso provisional con la "chica spugna", conocí a muchas personas, entre ellas Marilina y Serena, mis dos futuras vecinas las cuales me ayudaron mientras estaba en España a buscar piso, donde estaba mi facultad, entre otras muchas cosas que les agradeceré eternamente.

En esa semana vinieron varios amigos suyos a verlas. Entre ellos se encontraban Riccardo y Guido, que habían estado de erasmus en Granada junto a Marilina. Mauro y Pera, dos amigos muy curiosos, los acompañaban desde Milano.
Estos días entre pasta, café y risas, aprendí a entender las conversaciones en italiano.
Uno de los días que merece la pena recordar fue el día que me dijo Marilina:

-Marta, hay un sitio libre en el coche. ¿Te vienes a Verona?
-¡Allá que voy!

Riccardo, Marilina, Guido, su novia y  yo, nos dirigimos hacia Verona a ritmo de música italiana.
Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. Una ciudad preciosa pero con poco tiempo para admirarla.
De vuelta a Ferrara, Riccardo y Marilina insistieron en que me pusiese de copiloto con el GPS, e ir diciendo hacia donde nos teníamos que dirigir. Era sencillo, destra (derecha), sinistra (izquierda) y tutto dritto (todo recto). Vale, pongámoslo en práctica.

-Bueno Marta, ¿Hacía donde tengo que ir?
-Eeemm, tutto dritto.
-Bien. ¿Y ahora?
-Mmm gira a destra.
-Ok. ¿Después?
-Gira a "siniestra".
-¿"Siniestra"? ¡Tú sí que eres siniestra! ¡Sinistra Marta, sinistra!

Una vez llegados a Ferrara, seguimos comiendo pasta, por supuesto. Al día siguiente cada uno cogió su camino de vuelta a casa.


Puedo asegurar que fue una de las mejores semanas del erasmus hasta el momento. Conocí a gente maravillosa  con la cual sigo quedando y otra que espero volver a ver pronto.



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