En la segunda semana de mi estancia en ferrara, cuando
todavía estaba en el piso provisional con la "chica spugna", conocí a
muchas personas, entre ellas Marilina y Serena, mis dos futuras vecinas las
cuales me ayudaron mientras estaba en España a buscar piso, donde estaba mi
facultad, entre otras muchas cosas que les agradeceré eternamente.
En esa semana vinieron varios amigos suyos a verlas. Entre
ellos se encontraban Riccardo y Guido, que habían estado de erasmus en Granada
junto a Marilina. Mauro y Pera, dos amigos muy curiosos, los acompañaban desde
Milano.
Estos días entre pasta, café y risas, aprendí a entender las
conversaciones en italiano.
Uno de los días que merece la pena recordar fue el día que
me dijo Marilina:
-Marta, hay un sitio libre en el coche. ¿Te vienes a Verona?
-¡Allá que voy!
Riccardo, Marilina, Guido, su novia y yo, nos dirigimos hacia Verona a ritmo de
música italiana.
Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. Una ciudad preciosa
pero con poco tiempo para admirarla.
De vuelta a Ferrara, Riccardo y Marilina insistieron en que
me pusiese de copiloto con el GPS, e ir diciendo hacia donde nos teníamos que
dirigir. Era sencillo, destra (derecha), sinistra (izquierda) y tutto dritto
(todo recto). Vale, pongámoslo en práctica.
-Bueno Marta, ¿Hacía donde tengo que ir?
-Eeemm, tutto dritto.
-Bien. ¿Y ahora?
-Mmm gira a destra.
-Ok. ¿Después?
-Gira a "siniestra".
-¿"Siniestra"? ¡Tú sí que eres siniestra! ¡Sinistra
Marta, sinistra!
Una vez llegados a Ferrara, seguimos comiendo pasta, por
supuesto. Al día siguiente cada uno cogió su camino de vuelta a casa.
Puedo asegurar que fue una de las mejores semanas del
erasmus hasta el momento. Conocí a gente maravillosa con la cual sigo quedando y otra que espero
volver a ver pronto.

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